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La paella multitudinaria tiene un intérprete de lujo en la costa rionegrina

Las paellas multitudinarias ya son un clásico en la costa atlántica rionegrina.

Su cocción es un espectáculo en sí mismo. Se usan enormes sartenes, donde se le echan los frutos de mar y demás componentes y condimentos a granel. Parece improbable que ante tantas cantidades, el plato pueda resultar sabroso. Pero ni el paladar más refinado se podrá resistir.

Uno de los exponentes más notables en la elaboración de la tradicional paella con mariscos es Manuel Baldi, más conocido como el “Gallego”. Es el encargado de prepararla en los acontecimientos populares más importantes, como para la apertura de la temporada veraniega u otras celebraciones a las que concurren miles de personas.

Dueño de un carácter hilarante, Baldi despliega un show en cada convocatoria.

Conversa con su público, explica recetas, aconseja como manejar determinados productos, mientras revuelve con una cuchara del tamaño de un remo el interior de su olla de dos metros de diámetro y 250 kilos construida de un tanque de combustible. Provee el calor necesario un mechero acorde al tamaño que es alimentado por tres garrafas.

La fórmula del Gallego precisa números extraordinarios, cuando se requiere alimentar a una multitud. Para unas 1.500 personas lleva 250 kilos de frutos de mar, entre langostinos, cholgas, mejillones, almejas, pulpos, calamares y pez gallo. Cuatro bolsas de cebollas, 90 kilos de morrones, 50 de verdeo, 55 de arroz, 10 de manteca, 15 litros de aceite, 60 de caldo de pescado y verduras, una ristra de ajos y 16 botellas bermout rojo, un detalle particular.

La exquisitez demanda dos horas y media de preparación, a partir del momento en que se pelan y cortan los vegetales y se preparan los mariscos, que deben presentarse a temperatura ambiente para que mantenga todo su sabor.

Una vez que anuncia que el plato está listo y habilita a los mozos a servir, la cola de comensales se extenderá por varios metros. Luego es habitual que se escuchen grandes halagos que le expresan al autor.

Baldi es cocinero de toda la vida y se ha desempeñado en varios establecimientos gastronómicos de la zona. Desde poco más de una década se dedica a cocinar paellas gigantes. Lo ha hecho en distintas localidades de la región, y en cada ocasión los asistentes lo admiran como el protagonista de un espectáculo.

P/LMNeuquén